Cuando el “todo saldrá bien” no sale tan bien
En marketing todos hemos estado ahí: lanzas una campaña, todo parece perfecto… hasta que boom, algo explota.
Un comentario mal interpretado, una promoción con error, una publicación desafortunada o un accidente en una sucursal.
Y de repente, lo que iba a ser una semana de métricas felices se convierte en una ola de notificaciones, mensajes y menciones negativas.
Así nace una crisis en redes sociales.
La buena noticia: no todas las crisis destruyen marcas.
La mala: las que no se controlan, sí.
Por eso, si trabajas con clientes o manejas una marca, debes tener siempre preparado un plan B, también conocido como plan de contingencia digital.
El error más común: no tener un plan B
Muchas empresas creen que el control de crisis solo lo necesitan las grandes marcas. Error.
Cualquier negocio, desde una cafetería local hasta una franquicia nacional, puede enfrentar una tormenta digital.
Un plan B no es pesimismo, es prevención.
Te da dirección cuando todo el equipo entra en modo pánico.
Y lo más importante: te permite reaccionar con estrategia, no con impulso.
Cómo reaccionar ante una crisis digital (sin perder la cabeza)
1. Evalúa antes de actuar
No borres, no respondas impulsivamente, y no publiques el clásico “lamentamos los inconvenientes” sin contexto.
Primero analiza la situación:
- ¿Qué tan grave es el problema?
- ¿Cuántas personas lo están comentando?
- ¿Se trata de un error, una opinión o un ataque organizado?
Esto define si necesitas un comunicado, una corrección o simplemente dejar que el ruido pase.
2. Centraliza la comunicación
En crisis, solo una voz oficial debe hablar.
Evita respuestas desde distintas cuentas o colaboradores.
Tu equipo debe saber a quién recurrir y qué mensajes están autorizados.
Si manejas redes de un cliente, deja esto claro desde el inicio del contrato.
3. Responde con empatía (no con ego)
La empatía apaga incendios.
Reconoce el problema, ofrece soluciones y muestra que estás tomando acción.
Evita justificarte o culpar a terceros.
Ejemplo:
“Lamentamos lo ocurrido. Ya estamos revisando internamente la situación y tomando medidas para resolverlo. Agradecemos que nos lo hayan hecho saber.”
Humano, directo y sin drama.
4. Controla el flujo de información
Si el problema viene de un accidente o una situación real, confirma los hechos antes de publicar.
Coordina con el cliente o el equipo interno.
Emite un comunicado breve, sin especulaciones, y mantén informada a la comunidad con actualizaciones verificadas.
5. Aprende y ajusta
Una crisis bien gestionada deja aprendizajes valiosos.
Analiza:
- Qué falló en la comunicación.
- Cuáles fueron los mensajes más efectivos.
- Qué tan rápido respondió tu equipo.
Con eso, actualiza tu protocolo de crisis y asegúrate de que todos lo conozcan.
Qué debe incluir tu plan de contingencia digital
Un plan de crisis profesional debe contemplar:
✅ Monitoreo constante: quién detecta y reporta posibles crisis.
✅ Protocolos claros de respuesta: tiempos, tono y tipo de mensaje.
✅ Flujo interno de autorización: quién aprueba publicaciones y comunicados.
✅ Escenarios posibles: desde críticas de clientes hasta accidentes o errores internos.
✅ Estrategia post-crisis: revisión de métricas, análisis de reputación y comunicación de mejora.
En resumen
Las crisis en redes sociales no se evitan, se anticipan.
Un mal comentario no define tu marca; tu respuesta sí.
“En marketing, los errores no matan marcas. La falta de estrategia sí.”
Así que, antes de lanzar cualquier campaña, revisa tu plan de contingencia.
Y si aún no lo tienes, este es el mejor momento para crearlo.
Porque en este juego, el que se prepara antes de que explote la bomba… es el que termina ganando.
